Objetivos

FORTIUS | Un proyecto internacional para la valorización del patrimonio fortificado de Pamplona y Bayona

Pamplona y Bayona | Dos ciudades hermanas y fortificadas

A lo largo de la historia, las ciudades se ha fortificando para defenderse de los posibles ataques enemigos, sobre todo aquellas que ocupaban una posición estratégica para el control y defensa de sus territorios. Desde los primeros asentamientos humanos, las ciudades han quedado delimitadas por cinturones pétreos que se fueron adaptando y perfeccionando a medida que la artillería y otras técnicas militares evolucionaban. Este carácter de plaza fuerte condicionó la historia, evolución y estructura urbana de muchas ciudades y, como consecuencia con el paso del tiempo, también generó problemas de habitabilidad y salubridad. A comienzos del siglo XX, con la incorporación de la aviación al ejército, estas fortificaciones dejan de tener sentido al hacerse vulnerables desde el aire y perder, por tanto, su función defensiva.

Esta pérdida de la eficacia defensiva, unida al fuerte crecimiento demográfico, hizo que éstas pasaran a ser un estorbo para las ciudades y, por lo tanto, un enemigo a derribar. El desarrollo de las tramas urbanas originó a finales del siglo XIX y comienzos del XX la demolición de gran cantidad de lienzos de muralla, y otros elementos defensivos, para permitir la construcción de sus ensanches.

En la mayor parte de las ciudades, se derribaron prácticamente la totalidad de sus lienzos de murallas. Sin embargo, en la actualidad hay países que disponen de un fantástico legado de construcciones militares de distintas épocas, que en su día sirvieron para la defensa de sus territorios, que se han convertido en verdaderos monumentos o reductos a preservar y conservar y, que incluso, en algunas ciudades, han llegado a convertirse en  su  propio símbolo identitario.

Es el caso de Pamplona y Bayona donde, afortunadamente, hoy en día se conserva la mayor parte de los recintos amurallados que en su día fueron un problema para las ciudades, por ese carácter de límite, y que pocos años después llegaron a obtener la declaración de monumento nacional. En la actualidad constituyen dos de los conjuntos defensivos conservados con mayor integridad de todo Europa.

02_Citadel of Pamplona_20120507b

Ciudadela de Pamplona – vista aérea

 

Citadelle_5e78aac487

Cudadela de Bayona – vista aérea

 

Los lienzos pétreos que han llegado a nuestros días, en Pamplona y Bayona, representan un perfecto ejemplo de la transición del sistema defensivo medieval a la modernidad renacentista en términos de ingeniería militar, innovación técnica y talento. Sobre ellos pueden adivinarse las constante evolución tecnológica del arte de fortificar practicado algunos de los más prestigiosos ingenieros militares formados en las escuelas de poliorcética más importantes del momento.

Las ciudades de Pamplona y Bayona además de tener mucho en común en lo relativo a su historia, cultura y tradiciones, ambas tuvieron el carácter de plaza fuerte desde su fundación. Su posición estratégica a ambos lados de la frontera pirenaica, entre España y Francia, hicieron que fueran consideradas como puntos clave en la defensa de sus respectivos territorios. Además estas fortificaciones no pueden entenderse fuera de un sistema más amplio, y más concretamente del sistema defensivo pirenaico, dotado de un conjunto de interesantes plazas fuertes a ambos lados de la frontera. Hoy es el día en que, una vez perdida esa función defensiva, ambas cuentan con un rico patrimonio heredado que ha determinado la evolución urbana de las ciudades hasta comienzos del siglo XX.

Pamplona y Bayona, ciudades hermanadas desde el año 1960, han tenido una historia paralela y ha contado con los mismos sentimientos y aspiraciones por parte de sus ciudadanos hacia sus murallas: necesidad de defensa, imposibilidad expansiva, ansia de derribo y finalmente símbolo de la ciudad a conservar y potenciar.

En el siglo XX, como se ha comentado, las murallas dejan de ser útiles para la defensa de la plaza y acaban constriñendo una ciudad cada vez más populosa. Tanto Pamplona como Bayona, han vivido un proceso de ida y vuelta que en las últimas décadas ha tratado de recuperar el patrimonio fortificado, restaurando murallas y aprovechando la presencia de las defensas en la ciudad para crear dotaciones complementarias.

La ineficiencia de las fortificaciones llevó a que los trabajos de conservación y mantenimiento no fueran prioritarios, algo que condujo al progresivo deterioro de sus lienzos, tanto por acumulación de suciedad y enraizamiento de gran cantidad de vegetación entre sus sillares, como por el expolio de algunos materiales, llegándose a generar serios problemas de estabilidad de algunos lienzos. Este deterioro se hacía extensible a los cascos antiguos de estas ciudades que, como consecuencia de haber tenido que desarrollarse en el interior de las murallas, tenía un importante déficit de habitabilidad e infraestructuras.

Consciente de su valor y su potencial, los Ayuntamientos de Pamplona y Bayona comenzaron a trabajar en sendos planes de actuación destinados a la conservación y promoción del recinto fortificado y la mejora de su entorno. Se han realizado tanto actuaciones específicas de conservación y restauración del monumento, como mejoras funcionales del entorno en parámetros como vivienda, dotaciones, espacios públicos y mejoras de movilidad-accesibilidad,

El trabajo desarrollado por ambas ciudades, y el recorrido seguido, ha sido análogo a pesar de que se ha realizado de forma independiente. La voluntad de poder compartir y transferir experiencias, unido al interés por comprender el patrimonio fortificado dentro del sistema defensivo fronterizo, ha propiciado que Pamplona y Bayona emprendan unidas, a través del proyecto FORTIUS | Proyecto de valorización turística y cultural del patrimonio fortificado de Pamplona y Bayonne, un camino que, entre otras, permita la compresión conjunta de este patrimonio defensivo, generando un sentido de identidad y de cohesión que sirva para consolidar su sentimiento de pertenencia a la Unión Europea. El proyecto FORTIUS se enmarca dentro del Plan Operativo Territorial España – Francia – Andorra [POCTEFA] promovido por la Comunidad de Trabajo de los Pirineos [CTP] y cuenta con la financiación de los Fondos Europeos pare el Desarrollo Regional [FEDER].

Ambas ciudades han realizado importantes actuaciones de recuperación y mejora en sus recintos amurallados, convirtiendo a éstos en lugares de encuentro y esparcimiento para sus ciudadanos y visitantes. Ha llegado, por tanto, el momento de disfrutar de las murallas, de que los antiguos lienzos defensivos sean un lugar en el que descubrir múltiples vivencias, de vivir las murallas.