Fortificaciones

Historia de las fortificaciones de Bayona

La excepcional diversidad de las construcciones defensivas existentes en el perímetro de la antigua ciudad militar de Bayona permite trazar la historia de sus fortificaciones casi desde la época romana hasta principios del siglo XX, momento en que se desclasifica y pierde su condición de plaza fuerte militar.

Los orígenes

Castrum romano, y lugar de residencia del tribuno de la cohorte de Novempopulanie a principios del siglo V, Bayona lleva todavía el nombre de Lapurdum, nombre genérico de la futura provincia de “Labourd” o Lapurdi. Gregorio de Tours, en 587, le atribuye la condición de civitas. Menos sofisticada que la de Dax, verdadera villa antigua del bajo valle del Adour, la muralla romana de Bayona se construye sobre un montículo situado a poco más de doce metros de las tierras bajas sujetas a las mareas de los ríos Adour (Aturi) y Nive (Errobi).

La fortificación antigua ocupa una superficie de ocho hectáreas y adopta forma de polígono irregular de 400 x 250 metros de lado. A lo largo de una longitud aproximada de 1120 metros, la muralla dispone de al menos tres puertas, y está flanqueada por una veintena de torres semicirculares y cortinas que las separan de entre 35 y 45 metros. Cinco torres han sobrevivido a pesar de las transformaciones realizadas de sus zonas superiores. A lo largo de las calles Orbe, la Salie, des Agustins, Tour de Sault, Lachepaillet y a ambos lados del “Château-Vieux” (Castillo Viejo) subsisten algunos paños de muralla, a veces ocultos por los engrosamientos de la época medieval. El recinto es de mampostería (excepcionalmente sin lecho de ladrillo) de cerca de tres metros de espesor. El relativo buen estado de conservación del recinto romano se debe a que formo parte del dispositivo militar hasta el siglo XIX.

La Edad Media

Habrá que esperar los siglos XI y XII para que surja una formación urbana embrión de la villa actual. Los vizcondes de Labourd en primer lugar, y los reyes ingleses, más adelante, remodelan la muralla del antiguo oppidum. El castillo (cuadrado de treinta y cinco metros de lado) edificado en el ángulo noroeste se completa con la construcción de una gran torre del homenaje, típicamente inglesa, y conocida bajo el nombre de Floripès (pie florido). Destruida en 1680, ésta tenía la forma de un hexágono de dieciséis metros de lado.

La presencia inglesa durante tres siglos permite un considerable desarrollo de la villa tanto como puerto y astillero naval, que como plaza fuerte militar. En 1120, el duque de Aquitania otorga a Bayona una carta de franquicia, y su sucesor, el rey Juan sin Tierra, una carta puebla para constitución de municipio en 1215. La villa alta crece hacía el este ocupando las marismas que bordean el río Nive, y constituyendo el “Grand-Bayonne” (Bayona grande). Se edifican dos murallas que prolongan las defensas romanas hasta el río. Río arriba, en la calle Tour de Sault subsiste un muro con una puerta, la puerta de Saint-Lazare, en la desembocadura de la rue des Basques (calle de los Vascos). Río abajo, una muralla, varias veces trasladada más al norte, y de la que no queda ningún vestigio, corría paralela a las actuales calles Victor Hugo (protegiendo el puente Mayou sobre el Nive) y la calle Port-Neuf, y finalmente en 1463 y bajo la dominación francesa, a lo largo de la calle Thiers (en otros tiempos plaza de armas conocida bajo el nombre de Du Verger).

 

Anónimo, vista caballera de Bayona, entre 1570 y 1578. Dibujo con tinta china y lavis azul, Archivo di Stato di Torino.

Dibujo con tinta china de Bayona entre 1570 y 1578

 

En el siglo XII, surge, sobre las marismas desecadas situadas entre los ríos Adour y Nive, un nuevo barrio, el “Bourgneuf” (Burgo nuevo), conocido también bajo el nombre de “Petit-Bayonne” (Bayona pequeño), y que se comunica con la parte alta de la villa mediante dos puentes de madera (Mayou y Pannecau). En la confluencia una torre redonda llamada de Saint-Esprit se abre sobre una plaza “Bourgeoise” (Burguesa) a la que se accedía por el puente Mayou. Esta torre, que sirve de faro al puerto, estaba conectada mediante un muro a la puerta fortificada que controlaba el gran puente de madera que desde el siglo XII permite franquear el Adour y acceder al burgo de Saint-Esprit. Constantemente remodelada y ampliada, dicha «portería» se convierte en el siglo XVI en una monumental «Puerta de Francia». Son los elementos constitutivos del futuro fuerte del “Réduit” (Reducto), punto de confluencia y de partida de las murallas altas que rodean el nuevo barrio y que pasando por la puerta construida sobre la loma de Mocoron, quince metros por encima de los ríos, llegan hasta las torres de planta cuadrada cuyas terrazas soportaban ballestas gigantes.

De estas últimas torres, subsiste una en el ángulo del “Château-Neuf” (Castillo Nuevo) y la base de la otra (llamada de las Clarisas) enterrada en el interior del baluarte Saint-Jacques. Las puertas de la ciudad estaban controladas por torres gemelas. La puerta de Mocoron (al noreste del “Château-Neuf”) cuenta, todavía hoy, con un paso de carretas de tres metros de ancho bajo un arco apuntado, que se enmarca entre dos torres gemelas de planta rectangular con ángulos exteriores (fuera de la ciudad) abatidos. Esta «portería» podría datar de 1295 ó 1300, época en que el rey Eduardo I de Inglaterra moderniza las fortificaciones de Bayona, en aquellos tiempos «último reducto de la presencia inglesa en Aquitania». La semejanza en cuanto a su estilo con los castillos galeses de la misma época en los que interviene el maestro, James of St Georges induce a pensar que también intervino en Bayona. Hasta finales del siglo XIV, la muralla urbana será objeto de continuas remodelaciones por parte de los reyes de Inglaterra. Protegían tanto el “Bourgneuf” y sus numerosos almacenes sobre palafitos, como la villa alta reconstruida después de varios incendios sobre sólidas bodegas de piedra con cubiertas ojivales.

La principal preocupación de los burgueses era el comercio marítimo lo que genera el desarrollo de astilleros en el “Clos des galées” (cerradura de los galeones). Por la noche, el puerto del Nive se protege mediante cadenas que se tendían río arriba y río abajo de las torres que bordean el río: la torre de “Menous” (de los Mínimos) frente a la de Sault (la única que subsiste actualmente aunque desmochada); y la de “Niert” (también llamada del “Nard” o del Norte) frente a la torre de Saint-Esprit.1Del periodo inglés, podemos todavía admirar, en el “Petit-Bayonne”, los muros y torres que conforman ambos lados (norte y este) del “Château-Neuf”; y en el “Grand-Bayonne” la base de la torre de Sault y las torres sobreelevadas de la muralla que lleva al “Château-Vieux” (Castillo Viejo).

Bajo dominación francesa a partir de 1451, Bayona cambia de vocación acentuando todavía más su condición de plaza fuerte militar en la frontera occidental con España en detrimento del gran puerto de comercio, y ello a pesar de la apertura de una nueva bocana en 1578. En 1456, Carlos VII de Francia construye en el ángulo de la antigua muralla inglesa un nuevo castillo denominado el Nuevo, que domina y vigila el “Petit-Bayonne” desde sus dos macizas torres (una redonda y la otra ovalada, que esconden sendas escaleras de caracol). Esta edificación diseñada para inspirar respeto a la población civil lleva el nombre de “Qui qu’en grogne”, amenazando a los que gruñan.

Adaptaciones a la artillería, progreso de la poliorcética

Desde comienzos del siglo XVI, las transformaciones basadas en el arte militar obligan a constantes modificaciones de las murallas con el soterramiento de defensas capaces de resistir el fuego de los cañones. A iniciativa del rey, llegan a Bayona los mejores expertos para remodelar sus defensas: Jean de Cologne en 1511, Galiot de Genouillac (1465 – 1546) en 1512, Guyon Le Roy (hacia 1455 – 1525) hacia 1516. De 1512 a 1550, comienza la construcción de una docena de edificaciones. Modernizando o sustituyendo las anteriores murallas consideradas obsoletas, constituyen un testimonio excepcional de la riqueza de las experimentaciones arquitectónicas que conducirán de la torre al baluarte. Citemos la fachada este del “Château-Neuf” enterrada bajo el baluarte de Notre-Dame desde 1530.

En el primer cuarto del siglo XVI, la muralla romana y medieval de la ciudad alta se protege en su cara exterior con una escarpa o camisa que corre paralela a la antigua muralla pero a una distancia de una veintena de metros. En los años 1520, la urgencia de la amenaza española obliga al teniente general Odet de Foix, señor de Lautrec, a levantar precipitadamente atrincheramientos en tierra terraplenada en el frente meridional del “Grand-Bayonne” y a las puertas de Saint-Leon y de Tarride. En caso de asedio, los arrabales situados a los pies de las murallas podían servir de apoyo al enemigo. Se decide por lo tanto su destrucción, incluyendo iglesias y conventos, y obligar a la población a trasladarse dentro del recinto amurallado. El hábitat urbano se transforma y densifica, las casas ganan en altura y los jardines desaparecen, reemplazados por las cajas de escalera. Estas disposiciones radicales permiten a Bayona salir victoriosa del asedio de las tropas de Carlos I de España y V de Alemania en 1523.

A finales del siglo XVI, y en la primera mitad del siglo XVII los ingenieros del rey se suceden en Bayona: Louis de Foix, Jean Errard de Bar-le-Duc, Desjardins, Dubois d’Avancour y Deshoulières.

En 1571 llega a Bayona, con el cometido de idear una nueva desembocadura para el río Adour, Louis de Foix (hacia 1535 – hacia 1603). El Gobernador militar le ha encomendado, igualmente, la realización de un plano de las fortificaciones con la idea de mejorarlas y de reparar, urgentemente, el lienzo de muralla existente entre el “Château-Neuf” y el baluarte de Saint-Jacques. Construyó otro baluarte en forma de herradura en frente de la torre de Sault. Hasta la apertura de la bocana volverá en múltiples ocasiones a Bayona donde engendra un hijo y posee bienes. 2

En 1599, Jean Errard (hacía 1554 – 1610) realiza un proyecto destinado a restaurar la plaza fuerte. Recomienda envolver los bulevares construidos anteriormente con nuevos baluartes, como aquellos que teorizó en su tratado de 1594 Fortification réduite en art et démontrée. Solo el baluarte de Lachepaillet, todavía en obras en 1625, es testigo parcial de dicho plan. La forma de los baluartes de Errard será criticada por sus sucesores del siglo XVII.3

En 1643, Desjardins construye, en la confluencia de los ríos Nive y Adour, el baluarte de Saint-Esprit, con garitas en las esquinas y cuarteles que engloban la torre del Saint-Esprit y la Puerta de Francia reconstruida. Esos edificios concluyen el “Fort du Réduit” o Reducto de la ciudad.4

De 1651 a 1653, Dubois d’Avancour remodela la protección del “Bourgneuf” entre el “Château-Neuf” y el baluarte Saint-Jacques, creando en la ciudad alta un revellín ante el baluarte de Sault y dos hornabeques que protegen los baluartes desde la puerta de Saint-Léon hasta el “Château-Vieux”.5

Deshoulières (1621 – 1693) es enviado a Bayona de 1674 a 1678 para ejecutar un ambicioso proyecto que pretendía anegar los fosos del “Bourgneuf”. A pesar de los enormes movimientos de tierra, y la creación de esclusas, una crecida brutal del Nive en enero de 1677 echa por tierra su proyecto. Sin embargo, refuerza, el “Petit-Bayonne” mediante la construcción del gran baluarte Real, aguas arriba del Nive.6

Vista del proyecto de ordenación de Bayona en 1909. Roland Martin

Vista del proyecto de ordenación de Bayona en 1909. Roland Martin

Vauban en Bayona

En 1680, la llegada de Vauban (1633 – 1707) refuerza el papel de Bayona como gran plaza de acuartelamiento occidental frente a España. Navarrenx, Saint-Jean-Pied-de-Port y los fuertes de Socoa y Hendaya se convierten en avanzadillas o apoyos de Bayona cuya importancia estratégica es equivalente a la de Perpignan en el frente oriental.

Para realizar su proyecto, Vauban ordena la edificación de una ciudadela que será construida por el ingeniero Ferry en la «zona alta» de Castelnau, montículo que domina la parte occidental del arrabal de Saint-Esprit, y el río Adour. Se derriba la torre del homenaje medieval de “Château-Vieux” para eliminar los obstáculos que se interponen a los cañones de la ciudadela. Esta «obra maestra» controla la ciudad, provocando un cierto respeto a la población civil. Vauban estima «que la situación de Bayona (…) cambia en gran medida gracias a este proyecto, pasando de muy mala a muy buena».

La ciudadela tiene la forma de un cuadrado central flanqueado en sus extremos por cuatro baluartes de orejones entre los que se sitúan tres revellines reforzados con barbacanas hacía el norte y oeste que protegían las caras exteriores. La puerta principal, orientada al sur, se abre sobre un descenso abrupto hasta el río Adour. Una poterna ocupa la cara norte. Hacía el este, Vauban, proyectaba otras edificaciones que debían comunicarse con un importante reducto situado “en altura” llamado fuerte de Saint-Jean por encima de Saint-Esprit. Estas edificaciones que hubieran constituido la cerca defensiva del barrio nunca llegaron a construirse.

En 1685, Vauban vuelve a Bayona, Hendaya y Socoa, redactando el 16 de septiembre una «clausula al proyecto de Bayona donde suprime algunas construcciones y corrige otras». Su principal intervención se refiere al atrincheramiento del “Bourgneuf”, llamado de “Sainte-Claire” y que debe servir de arsenal, almacenes y cuarteles separando, todavía más, la función militar de la población civil. Para ello se derriba el convento medieval de Santa Clara y las Clarisas son trasladadas cerca de la catedral.

Durante el asedio de Bayona por parte de las tropas anglo-portuguesas en 1813-1814, las fortificaciones de campaña, previstas por Vauban y construidas en el siglo XVIII permiten alejar la defensa de la ciudad en dos kilómetros. A principios del siglo XIX se construye un sistema de fuertes reductos en tierra en los altos de Saint-Pierre-d’Irube, Marrac y Lachepaillet que todavía subsisten.

Bajo la Restauración y en la época de Louis-Philippe, las fortificaciones se remodelan y completan. Sustituyendo a conventos e iglesias desacralizados después de la Revolución surge un hospital militar y nuevos acuartelamientos. La muralla de la villa alta se reconstruye casi en su totalidad, desde el Adour hasta el “Château-Vieux” para encerrar un nuevo urbanismo alrededor de la plaza de armas (De Gaulle) y de la calle Albert I. Del “Château-Vieux” al Nive, se reconstruye la Puerta Saint-Léon, se remodela el “Château-Neuf” y la Puerta de Mousserolles del “Bourgneuf”. A partir de 1846, la cara norte de la ciudadela se completa con la construcción de un hornabeque, con revellín y camino de ronda.

España ha dejado de ser una amenaza, pero las guerras civiles se acompañan de disputas dinásticas (guerras carlitas) obligando a contar con una fuerte presencia militar hasta finales del siglo XIX. La desclasificación de la plaza de Bayona tiene lugar en 1900. La destrucción del Fuerte del Réduit con la emblemática Puerta de Francia entre 1906 y 1912 genera una reacción patrimonial. Los planes de urbanismo radicales del arquitecto parisino Bouvard que sustituye los baluartes por avenidas e inmuebles provocan, en un primer momento, una serie de contrapropuestas urbanas, y más adelante las primeras medidas para la inclusión del recinto en la lista de Monumentos Históricos.

Olivier RIBETON
Conservador del Museo Vasco y de la historia de Bayona

 

1 Nicolas FAUCHERRE Philippe DANGLES, « Les fortifications du Bourgneuf à Bayonne, état de la question, nouvelles hypothèses », Revue d’histoire de Bayonne, SSLAB, 1990, n° 146, p.43 à 82.

2 Claude GRENET-DELISLE, Louis de Foix, horloger, ingénieur, architecte de quatre rois, FHS-O, Bordeaux, 1998, en particulier p. 13 et 105 ; BLAY DE GAÏX, Histoire militaire de Bayonne, tome 1, Bayonne, 1899, p. 227.

3 BLAY DE GAÏX, op. cit., p. 362.

4 BLAY DE GAÏX, Histoire militaire de Bayonne, tome 2, Bayonne, 1905, p. 183-184, 249.

5 Ibidem, p. 199 à 201.