El Ayuntamiento de Pamplona ha organizado para los sábados 5, 12 y 19 de octubre y para el domingo 20 de octubre cuatro visitas guiadas de 90 minutos de duración para conmemorar el sitio y la capitulación de Pamplona en la Guerra de la Independencia (31 de octubre de 1813). Todas las visitas comenzarán a las 11 horas, con plazas limitadas (25 por grupo), y saldrán del quiosco de la Plaza del Castillo.

Desde allí un guía especializado, el historiador Pedro del Guayo Litro, se encargará de recorrer los puntos estratégicos que jalonan la explicación histórica. Abierto el plazo de inscripción en el Teléfono de Atención Ciudadana 010 (948 420 100 si se llama desde móvil o desde fuera de Pamplona). Cada plaza tiene un precio de 5 euros que se debe abonar en el momento de la inscripción. Por el carácter de sus contenidos no son visitas recomendables para menores de 10 años y la entrada para los niños, hasta 14 años, tendrá el precio de 2 euros.

El recorrido de la visita

La plaza del Castillo, inicio de la ruta, es el espacio donde los franceses formaron filas, tras entrar por el Portal de San Nicolás. El número de efectivos fue aumentando y la presión para alojarles obligó a habilitar espacios como conventos y palacios de la ciudad, y hasta casa particulares. La Ciudadela se quedaba pequeña. En alguno de los espacios de albergue, como el Palacio de Ezpeleta, han aparecido vestigios de la ocupación.

La siguiente localización será la Plaza Consistorial, un espacio desde el que se regía una ciudad sometida y en la que se producían registros y exigencia de contribuciones económicas y desde la que muchos vecinos apoyaban a la guerrilla. Las anécdotas de cómo se burlaban los controles militares, los millones de reales y las fanegas de trigo o cebada que Pamplona pagaba a Francia salpicarán el discurso.

Los gobernadores franceses de Navarra dictaron bandos amenazantes y aplicaron sanciones más o menos graves para los “colaboracionistas” con la guerrilla. En Pamplona hubo fusilados y deportaciones. El Convento de Recoletas, en la plaza del mismo nombre –otro punto del itinerario-, se convirtió en una superpoblada prisión. De Pamplona salían expediciones de castigo hacia los pueblos de la cuenca, cuyos alcaldes, regidores y curas en algunas ocasiones sufrieron arrestos y presiones.

La muralla, Pamplona era una Plaza Fuerte, tiene también un espacio, y fundamental, en estas visitas. Pedro del Guayo narrará, desde el Portal Nuevo reconstruido por Víctor Eusa en 1950, los sucesos del bloqueo de la ciudad. Contará a los presentes dónde se situaban las piezas artilleras, como funcionaban las líneas de trincheras y cómo, finalmente, esa misma puerta de la ciudad sirvió para la salida de los franceses tras la rendición, aunque luego fuera destruida en el bombardeo absolutista de 1823.

 

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